
Aprovechando los días de "liviandad laboral" que generalemente se dan por las fechas de las fiestas y primeros días de enero, me he dispuesto a buscar por Internet variada información de los balnearios que adornan las Costas Rochenses, un poco llevado por el auge que, más que nunca éste año, hicieron explotar de visitantes ese departamento. Más allá de mis recuerdos en aquella zona (que van desde una recorrida general por la Paloma, Punta del Diablo; Cabo Polonio; la Pedrera y Santa Teresa con la clase en 1º de liceo; hasta los últimos campings de Barra del Chuy) quise averiguar sobre la impresión de los turistas que año a año llegan a Uruguay. Y es increíble confirmar lo que uno sospecha; sean argentinos, brasileños y hasta españoles, todos quedan maravillados, Y vuelven siempre, y se quedarían a vivir si así pudieran. Los comentarios en los foros y portales de viajeros describiendo nuestras playas de Rocha y su tranquilidad son iguales o mejores que los de cualquier otra parte del mundo. Diarios de viaje que demuestran fascinación por el lugar al cual llegaron y sus eternas ganas de seguirlo descubriendo. Incluso un par de españolas con las que me pude contactar, se han decidido a cruzar el océano sin más que una mochila y solas (cada una por su lado) para conocer este increíble lugar de la Tierra.
A qué apunta todo esto? Obvio, lo tenemos tan cerca y lo disfrutamos tan poco. Soñamos con el viajecito a Floripa o irnos de compras a Buenos Aires, y sin embargo no terminamos de conocer todos estos balnearios que estan a un paso nada más. Quizás, también nuestro país es injusto en determinada forma, ya que los costos para hospedarse (´comodamente) por esa zona sean demasiado para los uruguayos. Quizás, uno se mate trabajando todo el año, y llegue su licencia de 7, 8 días y diga: Aprovecho para irme más lejos... Todo en definitiva conspira, para que nunca terminemos de descifrar (los de aquí) el código Rocha, su belleza, sus misterios y su impagable paz. El Hombre ONU