martes, febrero 26, 2008

EL CIELO Y EL INFIERNO A TRES CUADRAS DE DISTANCIA?


Cirscunstancias personales me han hecho concurrir diariamente al Hospital Maciel. Uno de los principales centros donde se brinda atención médica pública en nuestro país. Sabido es que dicho edificio ha sufrido el paso de los años y ha estado (aún lo está) en permanente estado de refacción. Más allá de algúna pared descascarada y la falta de algunos azulejos, no se puede decir nada sobre como se presentan las habitaciones y pasillos del Maciel. La higiene y la atención por parte de la "gran mayoría" de enfermeras y médicos es igual o mejor que en el sector privado. Lo que uno no deja de percibir es que a veces la falta de recursos , denota ciertas situaciones que realmente lo dejan mal. La espera excesiva en emergencia, o para que lo trasladen a CTI o sala. La gente de la calle que llega con los peores problemas y vuelven casi a diario en peor estado, ya que allí no hay una solución para sus necesidades. Además, acostumbrarse a ver a los viejitos casi en el ostracismo , postrados en una cama y en la más infinita soledad. Las personas con cáncer, que van y vienen por los pasillos con mirada perdida. Los familiares de los pacientes con sillas plegables y frazadas, envueltos en la más profunda incertidumbre. Todo el marco para que , más allá de que sepamos que esto es permanente y así lo será, la tristeza invada por completo.


Al salir, solo tres cuadras hacia el puerto, la otra cara. Hasta el sol parece que allí se mostrara diferente sobre 25 de Agosto, en contraste con el gris 25 de Mayo por donde está el Maciel. Es el Mercado del puerto que nos brinda una escenografía casi de fiesta constánte. Turistas encantados, uruguayos amables, copas que chocan , brasas que arden y un clima de goce y relajación reconocido por todos. La música de bandoneones y tambores luce completamente distante a esa de la Monte Carlo mal sintonizada en la sala del Hospital.

Seguí mi camino hacia el centro y logré unir estas dos situaciones en una imágen que me regaló el Bar de 25 y Pérez Castellanos. Cuatro jóvenes enfermeros/as, aprovechaban su hora de descanso comiendo y fumando tranquilamente en las mesas de afuera del boliche. Con su atuendo blanco y la Pilsen arriba de la mesa, fue una foto muy pintoresca... casi de purgatorio.

En fin, un Grey's Anatomy en plena ciudad vieja. ¡Salud! (¿?)

jueves, febrero 21, 2008

PRIVADO


Rescate de los días tristes. La soledad no apremia, eso para mí no corre. ¿Acecha? No... tampoco. Eso sí, sabemos que está ahi presente y la miramos de "refilón", como a aquel viejo conocido del barrio que nos negamos a saludar.
¿Extrañar? Dícese de un verbo que todos sienten, sin saber bien como definirlo en palabras. (Extrañar es tan lindo y tan feo a la vez, que se hace una experiencia única. Necesaria. No extraño la ciudad. Ni las luces ni las pantallas. Tampoco extraño las bocinas. Ni siquiera sus comodidades. Pero extraño charlas, sonrisas, miradas, momentos, estados, cigarros, esperas. Todas referidas a lo mismo. Qué extraño... qué bueno...)
La vida y el tiempo si bien parecen ser cosas diferentes... en realidad lo son. Pero para un individuo cualquiera.. ¿donde está la diferencia? Salí a la vereda de tu cuadra una tardecita y quedáte varias horas. Ahí vas a ver pasar todo. Es el mundo ahí nomás. Un combo de tiempo y vida en la puerta de casa. Todo pasa sin mayores novedades, la vida (tuya y de los otros) junto al tiempo (de quien sabe quien..)
Y entre tanta rosca, vuelvo a lo de siempre, valorar lo que tenemos (cuando no lo tenemos) ya es historia repetida. En verdad permanentemente está, pero falta aferrarse más, vivirlo, sentirlo. Yo que sé...
Afectos, historias. Todo gira llevandonos al inevitable arrepentimiento.... que se haga evitable.

Lo que está en la cabeza de uno en este momento y de hace varios días, que no muera de ojos abiertos.

El 22, más que nunca