
El turismo se dice ser la industria número uno del país, de la que dependen miles y miles de trabajadores uruguayos. De todas las ramas directamente vinculada con el turismo, yo trabajé en la peor, en la más espinosa, escabrosa y llena de "bichos": en una agencia de viajes. Seis desgastantes años dediqué a que la humilde Seil Travel se transormara luego de ser una pequeña agensucha en una reconocida empresa dentro del sector. Fui la imágen hacia afuera de la empresa cumpliendo, modestia aparte, una gestión brillante.Nunca un lío con un cliente ( hasta con la feminista Gladys Puyevsky tuve buena relación), nunca un pasajero que no haya podido embarcar a tiempo, nunca un faltante de dinero con trasfondo sospechoso. Se marcó una época "histórica", con cambios que se adecuaron al modernsimo y dinámica con los que tienen que trabajar una agencia de viajes hoy, dejando el terreno pronto para que la empresa que compró las acciones, luego terminara de poner las cosas en su lugar y que cada uno labure en lo suyo.
Traigo a cita a quienes no olvidaré jamás por su estampa y perfil humano. Carlos Armesto, el "viejo", "Charles", la "tota", o como quieran llamarlo, fue quien me llevó a la agencia y quien siempre tenía una mano amiga para tenderte. Un fenómeno, mejor cantante de tangos que vendedor de pasajes. Claudia Milliconsky, la palabra y la sonrisa justa para lograr ser una gran compañera y amiga. (ah! y hablaba rebien el inglés). Gustavo Gallotta, un hermano con el que codo a codo arrasabamos con los objetivos ciudadanos que se nos proponían diariamente. Hace poco me enteré cometió el terrible error de irse a vivir con la novia.....las vueltas de la vida...
Sebastián López, su bonachona aparición en contaduría para hablar de fútbol y sus sábados de lentes negros son perpetuos. Carlos Yako y su guiso volcado en la mochila. Eduardo López May. Un amigazo. El "!pará mago!" de todas las mañanas; las mentiras sobre Colonia y las enseñanzas administrativas que me han permitido seguir adelante en esta vida. Y la dejo por ahí.... Como alguien dijo alguna vez: - el agente de viajes es una persona que vive como un burgués y gana como un obrero. Yo no me sentí ninguna de las dos nunca, pero de todas maneras la experiencia vaya si valió la pena. Sobre todo por la fiestas que organizaban las mayoristas y compañías aéreas en las cercanías de cada fin de año. En la foto, una especial que no necesitó de W Lounge ni de Radisson Victoria Plaza para brindar y pasar bien: la comida de los cadetes en VARADERO Fútbol 5 para despedir el 2004.
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