Dificil arrancar. Como primer dato geográfico preciso, decir que fue mi segunda casa. Ir a la misma escuela y liceo por más de 15 años como alumno y luego mantener el vínculo de alguna u otra manera, obliga a que uno al recorrer lo mejor de su vida tenga que detenerse inevitablemente en los peajes que le propone "LOS VASCOS". Así como nos gustaba llamarlo, lejos de las formalidades. El enamoramiento casi inexplicable con una institución de enseñanza que,para quien suscribe y para un gran grupo de amigos que aún mantengo, resultó ser epicentro de las historia y las anécdotas que jamás nos cansaremos de contar. De las imágenes que dificilmente se borren.
Las fiestas de fin de año en la escuela(disfraz de Pedro Picapiedra incluido); la noche que Alejandro Borgarello la "descoció" bailando como Michael Jackson; el Chicha bajando por la escalera roja; Hugo Luzardo esquivando los pelotazos en la galería; las corridas al baño para tomar agua cuando sonaba el timbre que marcaba el fin del recreo; el vidrio que rompió el Guille Ronco por querer matar una polilla(así como lo lee); el chumbito que Luis Gonzales colocó fantasticamente en la frente de Dahiana en 5to de escuela; los desmayos de Walquiria; los gritos de Dominga; los viajes con Pancho a la cabeza- y a los cinco- las oratorias de Mauricio; los cánticos a San Román; las sesiones de preparación física de Aníbal; el día que robamos los cigarros de la exposición; los: -TIEMPO, SEÑOR JUEEEZ!! del Prof. Pattera; los asados de Ricardo; las apariciones de Iris por la parroquia; el catequista gallego, Rafa, rascandose todo mientras daba la clase; el viaje a Ciudad del Este (Antológico); la primera comunión (Aguante los católicos, eh!); los brindis en el ya extinto Bar "El Pitín" tras salvar un exámen; el Fefo, Padula, Zabalza, Carlos, Javier, Andrés, Machi (perdón si dejo alguno afuera); los tiempos del ping-pong y pool en el club; los cientos de campeonatos, los encuentros de amistad con los porteños; los goles del Manteca en Mar del Plata; los picaditos en la Plaza del Entrevero (hasta que empezara SuperCAmpeones... después seguíamos); el Huevo manejando el audio, el Oso fumando, Morales dictando; Peña y la chapita; Gavel volviendo en el '97 para la alegría de todos. Quizás no hayan entendido nada, pero en resúmen esto ha sido gran parte de mi vida, y lo seguirá siendo. Como decían las viejas crónicas: ¡SALVE VASCOS, TE MERECÍAS LA GLORIA!
Las fiestas de fin de año en la escuela(disfraz de Pedro Picapiedra incluido); la noche que Alejandro Borgarello la "descoció" bailando como Michael Jackson; el Chicha bajando por la escalera roja; Hugo Luzardo esquivando los pelotazos en la galería; las corridas al baño para tomar agua cuando sonaba el timbre que marcaba el fin del recreo; el vidrio que rompió el Guille Ronco por querer matar una polilla(así como lo lee); el chumbito que Luis Gonzales colocó fantasticamente en la frente de Dahiana en 5to de escuela; los desmayos de Walquiria; los gritos de Dominga; los viajes con Pancho a la cabeza- y a los cinco- las oratorias de Mauricio; los cánticos a San Román; las sesiones de preparación física de Aníbal; el día que robamos los cigarros de la exposición; los: -TIEMPO, SEÑOR JUEEEZ!! del Prof. Pattera; los asados de Ricardo; las apariciones de Iris por la parroquia; el catequista gallego, Rafa, rascandose todo mientras daba la clase; el viaje a Ciudad del Este (Antológico); la primera comunión (Aguante los católicos, eh!); los brindis en el ya extinto Bar "El Pitín" tras salvar un exámen; el Fefo, Padula, Zabalza, Carlos, Javier, Andrés, Machi (perdón si dejo alguno afuera); los tiempos del ping-pong y pool en el club; los cientos de campeonatos, los encuentros de amistad con los porteños; los goles del Manteca en Mar del Plata; los picaditos en la Plaza del Entrevero (hasta que empezara SuperCAmpeones... después seguíamos); el Huevo manejando el audio, el Oso fumando, Morales dictando; Peña y la chapita; Gavel volviendo en el '97 para la alegría de todos. Quizás no hayan entendido nada, pero en resúmen esto ha sido gran parte de mi vida, y lo seguirá siendo. Como decían las viejas crónicas: ¡SALVE VASCOS, TE MERECÍAS LA GLORIA!
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