
Ultimamente se han dado en los eventos deportivos de nuestro país dos hechos que , lamentablente, son repetidos con respecto a los últimos tiempos. La definición del resultado de un partido fuera del tiempo establecido reglamentariamente. Uno, fue el triste final del clásico ATENAS - aguada, donde el conjunto de la Av. San Martin ganó con un triple de Laborda que convirtió pasada la hora, se ve claramente en la repetición de la tv que toma la pelota cuando la chicharra suena. Los arbitros, en penosa actitud, validan el tanto y "ganó" (aunque sabemos que quedará manchada la historia, como el clásico del choreo) el equipo rojiverde. Días después el mítico Centenario debe soportar una vez más el flagelo de los arbitrajes beneficiarios para con los "grandes". Peñarol empataba 0 a 0, y en el tercer minuto de descuento logra un corner (el juez había dado 3 adicionales) El partido debía culminar allí, ya que el reglamento marca que " debe continuar un match FIFA tras cumplirse el tiempo reglamentario, SÓLO si hay un penal pendiente". No fue así, Peñarol tiró el corner y a los 93'22'' Fabio Moreno convierte el tanto de victoria. Injusticia total para los varones del conjunto perdedor que tan virilmente se habian defendido durante lo establecido por el reloj.
Y así como la injusticia cae con fuerza sobre el deporte muchas veces, el "fuera de hora" y su falta de autenticidad nos los hacemos nosotros en la vida diaria. Nos hacemos los sonsos cual juez paraguayo de primera categoría, y dejamos pasar esa "jugada"que sabemos no debió pasar. Fuera de hora (y tarde en el tiempo) decidimos y obramos, pero quizás ese tiempo ya pasó. Para arrimarse a subsanar un viejo rencor, arrepentirse y pedir disculpas. Para encarar un asunto como se debió encarar desde un principio. Para decir esas palabras tan simples pero tan valiosas para lapersona que querés. Uno a veces peca de Adrian Laborda o de Leonardo Fabio Moreno y "celebra" impunemente esa acción fuera de hora... se burla de las tabulaciones morales; sabiendo incluso que tropieza dos veces con la misma piedra.
Por eso hoy, queridos blogueadores les pido, que no esperen a que se vaya su tiempo; hablen, escriban, canten, abrazen, escupan, sientan... antes que suene la campana. Agarren el silbato de la sinceridad y soplenlo cual Wanda Nara en despedida de soltera. Denle, gurises, que se va la hora... Un eterno atrasado
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