jueves, septiembre 18, 2008

EN VIVO Y EN DIRECTO


Y no me refiero al programa televisivo de Neber Araújo (Muy vivo por cierto), sino a un repaso rápido casi a manera de ránking, de los toques o conciertos que uno presenció en vivo y más lo han marcado.
Arranco por un clásico. Jaime Roos en Black. Black era uno de esos galpones que temporalmente fue "boliche de onda" a mediados de los `90. Allí el Jaime se mandó una presentación que transformó el lugar en una cantina gigante a las 4 de la mañana. Como si el video de Brindis por Pierrot trasmutara y esos jóvenes empilchados pa romper la night fueran murguistas de ocasión. La banda, el coro, el repertorio, todo fue mágico.

Para seguir en "mi palo", la mejor murga que existió, Contrafarsa, por Mayo del 2002 realizó la grabación de su disco con la actuación de ese Carnaval en el Teatro de Verano. Sólo 45 minutos de espectáculo, y un par de temas más solicitados por las 5000 personas, fueron suficientes para consagrar la fiesta y confirmar que Sayago se queda en el corazón para siempre.

Cuando se inició el "TOCÓ VENIR", que es el festival para recibir año a año a los estudiantes del interior, actuó a última hora el mejor grupo folklórico del mundo: Larbanois-Carrero. Era tarde, ya había estado Viglietti, La Mojigata y no se quién más, pero nadie se movió. En determinado momento y sin anuncio del presentador, se sintió el sonido de las guitarras saliendo del fondo del oscuro escenario. La gente, que estaba en otra, giró su atención y cuando se podían ver dos siluetas que caminaban hacia los micros, surgió la ovación, el griterío que apenas dejó comprender que el tema que venía era "Ocho letras". Impactante lo que se puede llegar a lograr con dos tipos con una guitarra cada uno.

Más acá en el tiempo, Pilsen Rock 5. Y si bien lo de Los Buitres como simpre es maravilloso. Lo de Troztky fue monumental. Confirmado que es el pogo más grande más grande del mundo (es que en el resto del mundo ya no hay pogo, los mega recitales de rock, son en estadios con controles máximos y público "de butaca") y un sonido en vivo que redondeó una noche formidable. Los Ramones pueden estar satisfechos.

Para el final, la festichola. Qué más lindo que un trencito improvisado con desconocidas. Qué más lindo que la banda que toca tire un tema y otro y a cual de todos mejor. Qué más tremendo que el líder del grupo pida de buena manera en medio del bullicio, que la gente que subía a bailar desde hace rato al escenario, se baje porque en cualquier momento se puede desplomar el mismo... Todo esto fue (con más de 1500 personas "toquinhas" presentes) en el Palacio Sudamérica allá por el 97/98, Baile de Medicina, y los que actuaban eran Los Fatales. ¿Quienes sino? Al que se lo perdió, lo compadezco.

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