martes, junio 30, 2009

A BOCA DE URNA

Por el politólogo Luisdie Gotinelli.
La gente no fue a votar. Bien ¿Y qué? Dirá la mayoría. Porqué en definitiva un 56 % del electorado prefirió quedarse en casa. Reivindiquemos ese "¿Y qué?", al ya repetido "No entiendo a los que no fueron a votar"

U otras frases como "¡Qué poca consciencia cívica!" Primero que nada, la elección no era obligatoria. Es una interna. Que antes no existía. Antes, se presentaban seis candidatos por partido y la gente iba de una a las Elecciones, y mostraba sus preferencias por un Presidente, legisladores y hasta Intendente en el mismo acto. Era un ahorro de millones de pesos para todo ese aparato que significa un acto eleccionario (sumado a toda la monstruosa campaña previa) que ahora tendrá dos etapas más en Octubre/Noviembre, más las municipales.
Ojo, tampoco estoy de acuerdo con los que dicen que en el primer mundo, en las democracias más avanzadas, no es obligatorio votar y que acá debe ser igual. El ser una democracia avanzada
implica muchas otras cosas que el Uruguay no puede abarcar. Ya el hecho de tener una Constitución con más de 150 años, y que en mantiene más del 80 % del contenido intacto, habla de que para considerarnos avanzado falta bastante.
Pero lo cierto, es que este bajo porcentaje de votantes se debe a algo. Primero que nada, yo observo falta de interés. Y eso que siempre se jacta el uruguayo de ser un ciudadano muy "politizado", maduro y empapado en esos temas (comparado por ejemplo con el argentino) Pero creo que esa falta de interés viene por el lado de no tener claro quien debría ser el candidato de cada partido y de no querer participar en esa decisión, más que en el desinterés político. Una cuestión de"que ejijan ellos"... y luego en Octubre ir con la divisa más allá del nombre. Somos un país tradicionalista, no nos vamos a sorprender en que no se quiera participar en ese tipo de decisiones, más cuando de 25 años a esta parte las opciones no fueron muchas (Lacalle, Sanguinetti, Batlle, Seregni o Tabaré)
Allí puede radicar una razón. Hago hincapié en el término "internas". Para muchos es cuestión de la fuerza política. De los miembros y sus militantes. Postular un candidato, no estar colocando a nadie directamente en un cargo oficial. Vaya si hay gran diferencia ya en lo que significaba este sufragio con el que vamos a depositar en 4 meses.
Claro está que lo del frío no puede ser una excusa adjudicable a la escasa ida a las urnas. Ni que hubieran habido 5º bajo cero. La clase política sí debe tomar este nivel de electorado como bajo, y hacer la lectura de que quizás el poco atractivo que le brinda el escenario político del país hoy en día a la gente, no impulse al pueblo a las urnas. También (y ya buscando causas más complejas) hay que ver que en Montevideo fue la votación más baja. Qué es donde muchas personas tienen que trasladarse a su barrio oriundo para sufragar. Eso lleva tiempo, plata ('tamos a fin de mes) y usted sabe que en este país sigue habiendo unas cuantas familias que lamentablemente un 28 tienen que elegir entre gastar 4 boletos más o comer. Así que, entre los que faltaron a la cita el Domingo, están los que no querían (por vaguedad, desinterés, temor a los virus o lírica testicular) y los que simplemente no podían.

miércoles, junio 17, 2009

TUYA HÉCTOR

Con las disculpas del caso por nuestra ausencia temporal, volvemos para homenajear a un Uruguayo que hizo mucho para que al nuestro país se lo repetara en el mundo.

Hoy que vemos con fastidio, y hasta algunos con sentimiento de frustración (eso les pasa por ilusionarse sin bases sólidas) a la Selección celeste y sus pobres actuaciones en las Eliminatorias, es cuando más nos da ganas a los futboleros de repetir ese comentario de asado: - Porqué no habré nacido en otra época...
A otra época nos referimos a esa que a cualquier Uruguayo le hubiera gustado vivir. Cuando comenzaba a gestarse la actividad internacional. Primeros sudamericanos, Juegos Olímpicos, mundiales. Cuando el fútbol poco tenía de táctico, físico; y nada de profesionalismo y especulaciones. Cuando era fútbol puro, jugar a la pelota. Sin videos que pudieran advertir como jugaba un equipo de otro país. Así fue que la Celeste se hizo grande en esos años que van desde 1910 a 1935. Grande, gigante, gloriosa. Respetada y venerada por lugar del planeta donde pasara. Las crónicas de las eternas giras a Europa erizan la piel, cuando todos los rivales se rendían ante el buen juego uruguayo. La "garra y calidad" que aparecía en Yugoslavia, España, Suiza, Holanda o "por los barrios más remotos" del país que se le ocurra. Así eramos. Enormes. El peso de la celeste no se forjó nada más que por un Maracanazo, sino que antes (y por años) hubo históticos gladiadores y malabaristas que con clase y humildad colocaron al Uruguay en el pedestal más alto del Fútbol Mundial. Pero nos detenemos en uno. Héctor Scarone "El Mago". Considerado el mejor jugador del mundo de la década del '20. Luego, los viejos contaron (allá por los '70) que los que catalogaban a Pelé como el mejor de todos los tiempos, es porque no vieron a Scarone. Hombre de Nacional, único club donde jugó en Uruguay, entreala derecho talentoso, veloz, inteligente, de gran pegada. Goleador máximo de la historia de la Selección. Ganó 4 sudamericanos, dos medallas de Oro en los Juegos y un Mundial. En 1926 recayó en Barcelona de España, hizo 9 goles en 18 partidos. Lo adoraban. Pero vino el profesionalismo a la madre patria, y había que firmar contrato. Como esto a Scarone podía complicarle la preparación para los Olímpicos de 1928, renunció a jugar en el Barça y volvió al club del Parque Central (¿Se imaginan a Recoba haciendo algo similar?) Hoy una tribuna lleva su nombre en ese estadio, debería haber más lugares y momentos para recordarlo. Ídolo sin tiempo. Gloria de la celeste!! Don Héctor Scarone. EL MEJOR ENTREALA DEL MUNDO