miércoles, junio 17, 2009

TUYA HÉCTOR

Con las disculpas del caso por nuestra ausencia temporal, volvemos para homenajear a un Uruguayo que hizo mucho para que al nuestro país se lo repetara en el mundo.

Hoy que vemos con fastidio, y hasta algunos con sentimiento de frustración (eso les pasa por ilusionarse sin bases sólidas) a la Selección celeste y sus pobres actuaciones en las Eliminatorias, es cuando más nos da ganas a los futboleros de repetir ese comentario de asado: - Porqué no habré nacido en otra época...
A otra época nos referimos a esa que a cualquier Uruguayo le hubiera gustado vivir. Cuando comenzaba a gestarse la actividad internacional. Primeros sudamericanos, Juegos Olímpicos, mundiales. Cuando el fútbol poco tenía de táctico, físico; y nada de profesionalismo y especulaciones. Cuando era fútbol puro, jugar a la pelota. Sin videos que pudieran advertir como jugaba un equipo de otro país. Así fue que la Celeste se hizo grande en esos años que van desde 1910 a 1935. Grande, gigante, gloriosa. Respetada y venerada por lugar del planeta donde pasara. Las crónicas de las eternas giras a Europa erizan la piel, cuando todos los rivales se rendían ante el buen juego uruguayo. La "garra y calidad" que aparecía en Yugoslavia, España, Suiza, Holanda o "por los barrios más remotos" del país que se le ocurra. Así eramos. Enormes. El peso de la celeste no se forjó nada más que por un Maracanazo, sino que antes (y por años) hubo históticos gladiadores y malabaristas que con clase y humildad colocaron al Uruguay en el pedestal más alto del Fútbol Mundial. Pero nos detenemos en uno. Héctor Scarone "El Mago". Considerado el mejor jugador del mundo de la década del '20. Luego, los viejos contaron (allá por los '70) que los que catalogaban a Pelé como el mejor de todos los tiempos, es porque no vieron a Scarone. Hombre de Nacional, único club donde jugó en Uruguay, entreala derecho talentoso, veloz, inteligente, de gran pegada. Goleador máximo de la historia de la Selección. Ganó 4 sudamericanos, dos medallas de Oro en los Juegos y un Mundial. En 1926 recayó en Barcelona de España, hizo 9 goles en 18 partidos. Lo adoraban. Pero vino el profesionalismo a la madre patria, y había que firmar contrato. Como esto a Scarone podía complicarle la preparación para los Olímpicos de 1928, renunció a jugar en el Barça y volvió al club del Parque Central (¿Se imaginan a Recoba haciendo algo similar?) Hoy una tribuna lleva su nombre en ese estadio, debería haber más lugares y momentos para recordarlo. Ídolo sin tiempo. Gloria de la celeste!! Don Héctor Scarone. EL MEJOR ENTREALA DEL MUNDO

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